
Señor Jesús, Dios de consuelo y fortaleza,
nos unimos hoy como comunidad, con el corazón conmovido,
para poner en tus manos a nuestra amada Venezuela.
Te presentamos el dolor de este pueblo que aún llora
las consecuencias de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio.
Frente a las grietas de la tierra, el colapso de nuestros hogares
y el vacío profundo dejado por los miles de fallecidos,
te clamamos con el lamento sincero de quienes sufren.
Une nuestro dolor de hermanos a tu misterio pascual.
Concede el descanso eterno y la luz de tu rostro a las víctimas.
Sana a los heridos, consuela a las familias que lo han perdido todo,
y ahuyenta el temor de quienes reviven la angustia con cada réplica.
Infúndenos, Señor, una esperanza teologal que no vacile,
para que, en medio de los escombros, veamos la promesa de la reconstrucción.
Multiplica los gestos de caridad y solidaridad entre nosotros,
sostén las manos de los rescatistas y voluntarios,
y haz de nuestra comunidad un refugio de amor activo.
Bajo el amparo de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela,
y confiados en la comunión de nuestros santos y beatos,
te pedimos la fuerza sacramental para levantarnos unidos,
sabiendo que la vida, la fe y tu amor siempre vencerán a la muerte.
Amén.
Centro de Espiritualidad y Pastoral – Jesuitas Venezuela