
¡Bienvenidos a nuestro espacio de encuentro y renovación interior! Cada viernes, abrimos una ventana digital en nuestra página web para ofrecerles el insumo pastoral «Buscar y hallar»: para el cultivo de tu espiritualidad. Nuestro propósito es brindarles un recurso semanal que motive, acompañe y fortalezca su caminar diario en la fe.
El recurso ya se encuentra disponible para su libre descarga en formato PDF a través de nuestra sección de Recursos Pastorales del CEP.
En esta edición, la reflexión central gira en torno a la liturgia del XX Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A), inspirada en las lecturas bíblicas de Isaías 56, 1.6-7, el Salmo 66, Romanos 11, 13-15.29-32 y, de manera muy especial, el pasaje evangélico de Mateo 15, 21-28. El texto nos introduce en el conmovedor encuentro de Jesús con la mujer cananea en tierras de Tiro y Sidón, dejándonos una profunda lección sobre la audacia de una fe grande, la humildad y la certeza de que el amor de Dios no conoce fronteras, aduanas ni exclusiones.
Del santo Evangelio según san Mateo (15, 21-28):
“En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: «Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: «Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros». Él les contestó: «Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel«.
Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: «¡Señor, ayúdame!» Él le respondió: «No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas». Y en aquel mismo instante quedó curada su hija”.
Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
Extendemos una cordial invitación a todos los fieles, comunidades y personas de buena voluntad a apartar un momento de quietud en su día a día para dedicar un tiempo personal a la oración profunda. Este subsidio ofrece preguntas concretas para rumiar en el corazón, ayudándonos a discernir cómo reconocemos la presencia del Señor en el hermano que sufre o en quien piensa de manera diferente, enriqueciendo así nuestra vida espiritual y humana. Asimismo, los motivamos a ser portadores de la Buena Nueva y a compartir libremente este material con familiares, amigos y todos aquellos a quienes les pueda hacer bien o servir de consuelo en momentos de aridez.
Con este insumo pastoral, el Centro de Espiritualidad y Pastoral reafirma plenamente su misión apostólica de mostrar el camino hacia Dios y avivar la espiritualidad ignaciana en el cuerpo eclesial de Venezuela, promoviendo espacios formativos, el discernimiento y el diálogo compasivo que nos lleven a una entrega más plena a Jesucristo y al servicio de nuestros hermanos.