Centro de Espiritualidad y Pastoral Venezuela

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Celebración de San Alberto Hurtado, SJ: Fuego para Nuestra Iglesia y Compromiso con el Hermano

El Centro de Espiritualidad y Pastoral se une con profunda alegría a la fiesta de San Alberto Hurtado, SJ, un santo latinoamericano cuyo testimonio sigue encendiendo los corazones de nuestro continente. Su vida nos recuerda que la fe cristiana es una fuerza viva, capaz de transformar las realidades sociales más dolorosas a través del amor transformador de Cristo.

Cinco hitos clave en su caminar terrenal

  • Orfandad y pobreza: La muerte de su padre a los cuatro años marcó su infancia, viviendo la precariedad económica y la constante mudanza en Santiago de Chile.
  • Vocación jesuita: Tras terminar sus estudios de Leyes, ingresó en 1923 al Noviciado de la Compañía de Jesús en Chillán (Chile), iniciando un camino de entrega radical.
  • Doctorado en Lovaina: Se formó en Bélgica, donde obtuvo su doctorado en Ciencias Pedagógicas, herramientas que luego usó para renovar la educación y la pastoral juvenil.
  • Fundación del Hogar de Cristo: En 1944, conmovido por la miseria de los sintecho, fundó esta emblemática obra para dar techo y dignidad a los más pobres entre los pobres.
  • Pascua y santidad: Falleció de cáncer pancreático en 1952, exclamando estar «contento, Señor, contento», dejando un legado invaluable que lo llevó a la canonización en 2005.

Tres pilares de su espiritualidad y acción pastoral

  • Cristocentrismo social: Para el Padre Hurtado, el pobre no era un objeto de beneficencia, sino el mismísimo Cristo sufriente: «El pobre es Cristo».
  • Sentido de justicia: Superó la mera limosna para exigir reformas estructurales, promoviendo incansablemente los derechos laborales y el sindicalismo cristiano.
  • Fuego apostólico: Poseía una mística de la acción impulsada por la oración constante, buscando siempre incendiar a los jóvenes y a la sociedad con el amor divino.

 

Palabras de San Alberto a nuestra Iglesia Latinoamericana

Si el Padre Hurtado levantara hoy su voz en nuestras comunidades de América Latina, sus escritos y homilías nos gritarían con urgencia:

«¿Qué haría Cristo en mi lugar? Frente a la miseria de tantos hermanos, frente a los jóvenes sin esperanza, frente a la injusticia que corroe nuestras tierras, la Iglesia no puede ser espectadora. Una Iglesia que no sufre con los que sufren, no es la Iglesia de Jesús. ¡Es la hora de los laicos, es la hora de una caridad que se vuelve justicia!»

Fiesta patronal en la Vega Alta: Comunidad en salida

Nuestra alegría se multiplica al celebrar la fiesta patronal en la Parroquia San Alberto Hurtado y San José Gregorio Hernández, ubicada en la Vega alta, Caracas. Esta comunidad parroquial es acompañada por la Compañía de Jesús en Venezuela. Felicitamos a su párroco el P. Manuel Zapata, sj y, a su vicario, el P. Víctor Fernández, sj junto a toda la comunidad es este día de júbilo por su patrono. Esta comunidad encarna de manera hermosa el encuentro de dos gigantes de la fe latinoamericana: el «fuego social» del jesuita chileno y la compasión médica del «Médico de los Pobres» venezolano.

Invitamos a toda la feligresía a participar activamente en las eucaristías y procesiones para este día. ¡Feliz y consoladora celebración que renueve la fe y la esperanza!

Oración de San Alberto Hurtado

Padre Alberto Hurtado,
apóstol de Jesucristo,
servidor de los pobres,
amigo de los niños
y maestro de juventudes,
bendecimos a nuestro Dios
por tu paso entre nosotros.

Tú supiste amar y servir.
Tú fuiste profeta de la justicia
y refugio de los más desamparados.
Tú construiste con amor
un hogar para acoger a Cristo.

Como un verdadero padre,
tú nos llamas a vivir la fe
comprometida, consecuente y solidaria.
Tú nos guías con entusiasmo
en el seguimiento del Maestro.
Tú nos conduces al Salvador
que nuestro mundo necesita.

Haznos vivir siempre contentos
aun en medio de las dificultades.
Haz que sepamos vencer el egoísmo
y entregar la vida a los hermanos.

Padre Hurtado,
hijo de María y de la Iglesia,
amigo de Dios y de los hombres:
ruega por nosotros. Amén.