Yo soy tu Pastor

Autor: Rezando Voy, inspirado en el Salmo 23 Yo soy tu pastor, nada te falta. En verdes praderas te hago recostar. Te conduzco hacia fuentes tranquilas y reparo tus fuerzas. Te guío por el sendero justo por el honor de mi nombre. Aunque camines por cañadas oscuras, no temas nada, porque yo voy contigo, mi vara y mi cayado te traen el sosiego. Preparo una mesa ante ti, enfrente de tus enemigos. Te unjo la cabeza con perfume, hasta que tu copa rebose. Mi bondad y mi misericordia te acompañan todos los días de tu vida, y habitarás en mi casa por años sin término.
Un Signo

Autor: José María R. Olaizola, SJ ¿Qué más signo, Señor, nos hace falta? Los pobres, en su hambre, señalan el amor como camino. Los niños, en sus juegos, eligen lo sencillo como escuela. Los profetas, gritando, reclaman tu verdad y tu justicia. Las víctimas de guerras aspiran a la paz como horizonte. Los presos de un espejo envuelven en sonrisas la tristeza. Los ídolos de barro sepultan bajo fango la belleza. Los que se hacen preguntas intuyen tu palabra en el silencio. Los muertos, en su sueño, piden la eternidad como respuesta. ¿Qué más signo, Señor, necesitamos, para volver el tiempo sementera, para apostar la vida al evangelio, para buscar la tierra prometida, para elegir tu senda?
Entre luces y sombras

Autor: P. Edgar Rodríguez, SJ Cuando quiero reír, lloro de tristeza y de melancolía, pero al final de cada día, sale a flote la alegría, quien con mucha gallardía llena mi corazón de fe, esperanza y valentía, pues eres tú Jesús, quien nuestras vidas y pasos guías. Cuando me siento apagado y deprimido, con las fuerzas rodando por el suelo, ahí estás tú Jesús, brindando consuelo. Cuando el corazón se llena de odio, venganza, rencor y toda clase de resentimientos, aflora dentro de mí un canto de reconciliación, por la vida, la paz y el arrepentimiento. Cuando tengo la certeza de que Dios existe, el mal y sus insinuaciones persisten. Cuando en los problemas y preocupaciones te asalta la duda, confía en Dios, que es bendición, protección y amor que siempre perdura. Cuando te sientas solo, perdido, con desánimo y sin ilusión; pídele a la Virgen María te llene, y te abrace con su bendición. Cuando el sufrimiento, enfermedad, frustración, son motivo de depresión; recuerda que hay alguien que te lleva en su corazón. Cuando el llanto y las lágrimas empañan tu alegría y acallen tu corazón, cuéntaselo a Jesús y Èl te dará su bendición y protección.
Yo estoy contigo.

Autor: P. Edgar Rodríguez, SJ Cuando Dios dice yo estoy contigo, promete no fallarnos, ni abandonarnos nunca, su presencia estará con nosotros para siempre. Jesús reafirmó esta promesa, yo estoy contigo. En el duro caminar de tu vida, yo estoy contigo. En los momentos alegres de tu vida, yo estoy contigo. En las preocupaciones de tu vida, yo estoy contigo. En las tristezas y los éxitos, yo estoy contigo. En los triunfos y fracasos, yo estoy contigo. En medio de los problemas, yo estoy contigo. Cuando celebramos la vida, yo estoy contigo. En la salud y en la enfermedad, yo estoy contigo. En el gozo y los sufrimientos, yo estoy contigo. En las frustraciones de la vida, yo estoy contigo. Cuando la vida se hace cuesta arriba, yo estoy contigo. Cuando el dolor toca tu vida, yo estoy contigo. Cuando el mundo te desprecia, yo estoy contigo. En los momentos duros de tu vida, yo estoy contigo. Cuando la soledad invade tu vida, yo estoy contigo. Si te tratan mal y quieren hacer daño, yo estoy contigo. En el baile y en el luto, yo estoy contigo. En la risa y en el llanto, yo estoy contigo. Cuando el dolor toca tu vida, yo estoy contigo. Si te tratan mal y quieren hacerte daño, yo estoy contigo.