Autor: P. Edgar Rodríguez, SJ
Cuando quiero reír, lloro de tristeza y de melancolía, pero al final de cada día, sale a flote la alegría, quien con mucha gallardía llena mi corazón de fe, esperanza y valentía, pues eres tú Jesús, quien nuestras vidas y pasos guías.
Cuando me siento apagado y deprimido, con las fuerzas rodando por el suelo, ahí estás tú Jesús, brindando consuelo.
Cuando el corazón se llena de odio, venganza, rencor y toda clase de resentimientos, aflora dentro de mí un canto de reconciliación, por la vida, la paz y el arrepentimiento.
Cuando tengo la certeza de que Dios existe, el mal y sus insinuaciones persisten.
Cuando en los problemas y preocupaciones te asalta la duda, confía en Dios, que es bendición, protección y amor que siempre perdura.
Cuando te sientas solo, perdido, con desánimo y sin ilusión; pídele a la Virgen María te llene, y te abrace con su bendición.
Cuando el sufrimiento, enfermedad, frustración, son motivo de depresión; recuerda que hay alguien que te lleva en su corazón.
Cuando el llanto y las lágrimas empañan tu alegría y acallen tu corazón, cuéntaselo a Jesús y Èl te dará su bendición y protección.