Autor: P. Edgar Rodríguez, SJ
Cuando Dios dice yo estoy contigo,
promete no fallarnos, ni abandonarnos nunca,
su presencia estará con nosotros para siempre.
Jesús reafirmó esta promesa, yo estoy contigo.
En el duro caminar de tu vida, yo estoy contigo.
En los momentos alegres de tu vida, yo estoy contigo.
En las preocupaciones de tu vida, yo estoy contigo.
En las tristezas y los éxitos, yo estoy contigo.
En los triunfos y fracasos, yo estoy contigo.
En medio de los problemas, yo estoy contigo.
Cuando celebramos la vida, yo estoy contigo.
En la salud y en la enfermedad, yo estoy contigo.
En el gozo y los sufrimientos, yo estoy contigo.
En las frustraciones de la vida, yo estoy contigo.
Cuando la vida se hace cuesta arriba, yo estoy contigo.
Cuando el dolor toca tu vida, yo estoy contigo.
Cuando el mundo te desprecia, yo estoy contigo.
En los momentos duros de tu vida, yo estoy contigo.
Cuando la soledad invade tu vida, yo estoy contigo.
Si te tratan mal y quieren hacer daño, yo estoy contigo.
En el baile y en el luto, yo estoy contigo.
En la risa y en el llanto, yo estoy contigo.
Cuando el dolor toca tu vida, yo estoy contigo.
Si te tratan mal y quieren hacerte daño, yo estoy contigo.